2 de julio de 2026

Activos digitales: negocios locales enfrentan nuevas amenazas de ciberseguridad

Entradilla. La digitalización de comercios y pequeñas empresas aumenta oportunidades de venta y administración, pero también expone activos digitales a fraudes, ransomware, suplantación de identidad y fallas de seguridad que pueden detener operaciones completas.

Pequeños negocios, blancos cada vez más visibles

Los negocios locales han incorporado terminales de pago, inventarios en la nube, mensajería con clientes, cuentas bancarias digitales y plataformas de comercio electrónico. Esa conectividad permite crecer, pero también crea puertas de entrada para cibercriminales. Hoy, una contraseña débil, un equipo sin actualizar o un enlace falso pueden comprometer información de proveedores, clientes y finanzas.

Especialistas advierten que las pequeñas y medianas empresas ya no son invisibles para los atacantes. Al contrario: suelen ser objetivos atractivos porque cuentan con menos personal especializado y protocolos más flexibles. La inteligencia artificial también puede ser usada para detectar vulnerabilidades o fabricar mensajes de engaño más convincentes.

Prevención antes que reacción

La primera medida es conocer qué activos digitales existen: computadoras, correos, bases de datos, páginas web, redes sociales, sistemas de facturación y cuentas bancarias. Sin inventario, es difícil proteger. Después, se recomienda mantener actualizaciones automáticas, activar verificación en dos pasos, respaldar información crítica y limitar accesos según funciones reales de cada trabajador.

Otra práctica clave es capacitar al personal. La tecnología ayuda, pero muchas brechas comienzan con un clic en un enlace falso, una descarga no verificada o el uso de la misma contraseña en varias plataformas. Simulacros de phishing, políticas de contraseñas y revisión de permisos pueden reducir riesgos sin requerir grandes inversiones.

Para Chiapas, donde muchos negocios familiares dependen de ventas por redes sociales o transferencias, la ciberseguridad debe verse como continuidad económica. Un ataque puede significar pérdida de cuentas, suspensión de cobros, daño reputacional o exposición de datos personales de clientes. No se trata solo de “temas de computadoras”, sino de proteger ingresos y confianza.

El mensaje central es actuar antes de la emergencia. La digitalización continuará, y con ella crecerán los riesgos. Los comercios que construyan hábitos mínimos de seguridad estarán mejor preparados para competir, atender clientes y responder ante incidentes sin quedar paralizados.

Fuentes: Diario de Chiapas, INCIBE.

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