Entradilla. Un ataque masivo ruso contra Kiev dejó al menos 25 personas muertas y decenas de heridas este 2 de julio, en una de las jornadas más graves para la capital ucraniana desde el inicio de la invasión.
Drones, misiles y daños en la capital
Autoridades ucranianas reportaron que Rusia lanzó una ofensiva con decenas de misiles y cientos de drones contra distintas regiones del país. En Kiev, los impactos alcanzaron edificios residenciales, infraestructura urbana, un hotel, un centro médico y otros puntos civiles. Equipos de emergencia trabajaron durante horas entre escombros, incendios y zonas acordonadas, mientras la cifra de víctimas aumentaba conforme avanzaban las labores de rescate.
El ataque ocurrió durante la madrugada y obligó a miles de personas a refugiarse en estaciones de metro, sótanos y zonas seguras. Las defensas antiaéreas ucranianas respondieron, pero el volumen de proyectiles volvió a mostrar la dificultad de contener una ofensiva combinada con misiles balísticos y drones.
Reclamo de más defensa aérea
El presidente Volodímir Zelenski pidió nuevamente a sus aliados acelerar el envío de sistemas de defensa aérea, especialmente equipos capaces de interceptar misiles balísticos. Kiev sostiene que la protección de ciudades y población civil depende de compromisos internacionales que se han cumplido con lentitud o de manera insuficiente.
Rusia afirmó que el ataque fue una represalia contra acciones ucranianas recientes, aunque Ucrania y diplomáticos europeos denunciaron que los daños se concentraron en zonas civiles. La jornada también coincidió con llamados internacionales para reforzar la presión sobre Moscú y sostener la asistencia militar a Kiev.
El impacto humanitario se suma al desgaste de una guerra que ya supera los cuatro años y mantiene a millones de personas bajo amenaza constante. Cada nueva ofensiva contra áreas urbanas reactiva el debate sobre la capacidad de Europa y Estados Unidos para respaldar a Ucrania sin permitir una escalada mayor.
Más allá de los balances militares, el ataque deja una señal política clara: Rusia mantiene capacidad para golpear la capital ucraniana con fuerza, mientras Kiev depende de una red de apoyo internacional que necesita rapidez, coordinación y continuidad. La reconstrucción de los barrios dañados será urgente, pero la pregunta central vuelve a ser cómo impedir que la siguiente madrugada repita el mismo patrón de destrucción.
Fuentes: El País, Reuters, autoridades ucranianas.









