México abrirá un debate nacional sobre el uso de inteligencia artificial y redes sociales por parte de menores de edad, con el objetivo de revisar riesgos, beneficios y posibles reglas para plataformas digitales.
La presidenta Claudia Sheinbaum planteó que la discusión deberá considerar experiencias internacionales, el funcionamiento de los sistemas de inteligencia artificial, la concentración de poder de las grandes plataformas y los impactos que estas tecnologías tienen en niñas, niños y adolescentes.
Entre innovación y protección
El tema llega en un momento en que la IA ya forma parte de búsquedas escolares, entretenimiento, creación de imágenes, recomendaciones de contenido y herramientas de mensajería. Para familias y escuelas, el reto no es prohibir de manera automática, sino entender cómo funcionan los algoritmos, qué datos recopilan y qué tipo de contenidos priorizan.
Especialistas en derechos digitales advierten que los menores pueden estar expuestos a desinformación, acoso, suplantación de identidad, contenidos dañinos, publicidad opaca y uso indebido de datos personales. Al mismo tiempo, la tecnología puede servir para aprender, crear, traducir, investigar y acceder a herramientas educativas cuando existe acompañamiento adecuado.
Un debate que también toca a Chiapas
En estados como Chiapas, la conversación debe incluir la brecha digital. Regular plataformas no basta si muchas comunidades aún enfrentan conectividad irregular, falta de dispositivos o baja alfabetización tecnológica. La protección de menores también implica enseñar habilidades críticas: verificar información, cuidar la privacidad, reconocer fraudes y pedir ayuda ante violencia digital.
El Congreso podría retomar el debate para construir una iniciativa. De hacerlo, tendrá que equilibrar derechos: libertad de expresión, acceso a la información, innovación, privacidad y protección de la infancia.
La discusión apenas comienza, pero su importancia es clara. La inteligencia artificial y las redes sociales ya están dentro de la vida cotidiana; la pregunta ahora es cómo hacer que su uso sea más seguro, transparente y útil para las nuevas generaciones.
Fuentes: Excélsior, Gobierno de México.









