El crecimiento global de la inteligencia artificial está dejando una huella directa en la economía mexicana. Este viernes 3 de julio, un reporte de Expansión destacó que las exportaciones de equipo de cómputo de México crecieron 144.8 por ciento y alcanzaron 85 mil 416 millones de dólares en 2025, impulsadas por la demanda de chips, centros de datos y nueva infraestructura digital.
El impulso de la IA
La expansión de modelos de inteligencia artificial, servicios en la nube y sistemas de automatización requiere servidores, procesadores, tarjetas especializadas, componentes de red y equipos de almacenamiento. México se ha beneficiado de esa demanda por su integración manufacturera con Estados Unidos y por la reconfiguración de cadenas de suministro que buscan producir más cerca del mercado norteamericano.
El dato confirma que el país participa en una de las industrias más dinámicas del momento. Sin embargo, el avance no significa que México controle el mayor valor de la cadena. Buena parte de los componentes clave siguen llegando de Asia, mientras el ensamblaje, integración y logística concentran una fracción menor de la ganancia tecnológica.
Oportunidad y dependencia
La oportunidad para México está en moverse de la manufactura básica hacia etapas de mayor valor: diseño, pruebas, software, mantenimiento avanzado, seguridad, energía para centros de datos y formación de talento especializado. Si el país logra escalar en esos segmentos, la ola de IA podría traducirse en empleos mejor pagados y capacidades tecnológicas propias.
El desafío es que la industria requiere infraestructura eléctrica confiable, disponibilidad de agua en ciertas regiones, conectividad robusta y reglas claras para inversión. También demanda técnicos, ingenieros y especialistas en ciberseguridad, operación de centros de datos y sistemas embebidos, perfiles que ya son escasos en distintas zonas del país.
Lectura para el sur-sureste
Para Chiapas y el sur-sureste, la noticia abre una pregunta relevante: cómo conectarse a una economía digital que suele concentrarse en el norte y el centro del país. La capacitación técnica, la conectividad y los proyectos de infraestructura pueden ser vías para que más jóvenes participen en servicios digitales, soporte remoto y cadenas tecnológicas indirectas.
El boom de la IA ya mueve exportaciones mexicanas, pero el siguiente paso será más complejo. No bastará con producir más; México necesita producir mejor, retener conocimiento y formar talento si quiere que la revolución tecnológica deje beneficios duraderos.
Fuentes: Expansión, El Economista.









