30 de julio de 2026

Sabores migrantes amplían la oferta gastronómica de Tapachula

Tapachula, Chiapas.- La presencia de comunidades extranjeras en Tapachula ha transformado poco a poco la vida gastronómica del centro de la ciudad, donde familias venezolanas y haitianas han abierto negocios de comida que hoy forman parte del paisaje cotidiano. Más que una tendencia culinaria, estos espacios muestran cómo la migración también deja intercambios culturales, económicos y sociales en la frontera sur.

Recetas venezolanas con acento local

Entre los casos visibles se encuentra el de Manuel Ustariz y Dennys Borjas, originarios de Yaracuy, Venezuela, quienes llegaron a Tapachula en 2017 y comenzaron con servicios de desayunos sorpresa antes de consolidar un restaurante. Su propuesta creció alrededor de platillos venezolanos que han sido adaptados al gusto local, especialmente al picante y a la forma en que los comensales mexicanos prefieren acompañar sus alimentos.

El negocio, conocido como Los Vennez, refleja una ruta común entre migrantes que encuentran en la cocina una forma de sostenerse, integrarse y compartir una parte de su identidad. La comida se convierte en carta de presentación: arepas, sazones caseros, bebidas y preparaciones que despiertan curiosidad en clientes locales, pero también nostalgia entre personas que vienen de otros países.

Haití también cocina en el centro

La oferta se amplía con vendedores haitianos que preparan alimentos cerca del mercado San Sebastián. Entre los platillos mencionados se encuentran la sopa joumou y el griot, recetas con fuerte carga cultural para la comunidad haitiana. Los puestos suelen iniciar actividades durante la mañana, aunque varios alimentos se preparan después del mediodía, acompañados por bebidas frías que responden al calor intenso de Tapachula.

Estos negocios no solo diversifican lo que se come en el centro; también modifican la interacción diaria entre habitantes locales, migrantes en tránsito y personas que han decidido establecerse. La gastronomía funciona como un punto de encuentro menos rígido que otros espacios, porque permite acercarse a otra cultura desde una experiencia sencilla y cotidiana.

Una ciudad marcada por el intercambio

Tapachula vive desde hace años una dinámica migratoria intensa, con comunidades que permanecen por periodos cortos y otras que buscan iniciar una vida más estable. En ese contexto, los restaurantes y puestos de comida muestran una dimensión de la migración que suele quedar fuera de los reportes centrados solo en trámites, movilidad o seguridad.

El crecimiento de esta diversidad gastronómica también plantea retos: formalización, acceso a permisos, competencia comercial y condiciones dignas para quienes emprenden. Aun así, cada platillo servido en el centro de Tapachula habla de adaptación y resiliencia. La ciudad, acostumbrada al movimiento fronterizo, suma ahora sabores que cuentan historias de viaje, arraigo y nuevas oportunidades.

Fuentes: Diario de Chiapas.

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