Ciudad de México. La temporada de calor de 2026 acumula 121 defunciones y 2 mil 140 casos de afectaciones a la salud en México, de acuerdo con el informe semanal de temperaturas naturales extremas citado este 7 de septiembre. El dato subraya la importancia de la prevención, especialmente para niñas, niños, personas mayores y quienes trabajan al aire libre.
Datos de la temporada
El reporte de la Secretaría de Salud registra una letalidad de 5.65 por ciento y un aumento de 89 por ciento en las muertes respecto al mismo periodo de 2025. De las defunciones, 116 fueron atribuidas a golpe de calor y cinco a deshidratación. Chiapas figura con cuatro muertes relacionadas con el calor durante la temporada.
La vigilancia epidemiológica permite observar que las altas temperaturas no son solo una incomodidad. El golpe de calor puede comprometer funciones vitales y requiere atención inmediata. La deshidratación también puede agravarse con rapidez si no se repone agua y sales, particularmente cuando hay exposición prolongada al sol o actividades físicas intensas.
Prevención en la vida cotidiana
Las medidas básicas son hidratarse con frecuencia, evitar permanecer al sol en las horas de mayor intensidad y usar ropa ligera, sombrero o sombrilla. En casa, es recomendable mantener ventilados los espacios y evitar dejar a personas o mascotas dentro de vehículos cerrados. Para quienes trabajan fuera, las pausas a la sombra y el acceso permanente a agua son medidas necesarias.
También conviene reconocer señales de alarma como dolor de cabeza intenso, confusión, piel muy caliente, desmayo, debilidad extrema, náuseas o falta de sudoración. Ante estos síntomas, se debe trasladar a la persona a un lugar fresco y solicitar atención médica. No es recomendable normalizar el malestar ni esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos.
El Servicio Meteorológico Nacional anticipó ambiente caluroso a muy caluroso en zonas del litoral del Pacífico, golfo de México y península de Yucatán. La onda de calor se mantenía en áreas de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Sinaloa. Aunque las condiciones varían por región, la prevención debe acompañar toda la temporada.
Una responsabilidad compartida
Escuelas, centros de trabajo, familias y autoridades pueden reducir riesgos al compartir información clara y garantizar acceso a agua. Prestar atención a personas con enfermedades crónicas o que viven solas es especialmente importante. Cuidar a quienes están cerca durante una jornada calurosa puede evitar que una molestia evolucione en una emergencia.
La temporada concluye el 14 de octubre, según el informe. Hasta entonces, seguir las recomendaciones sanitarias y consultar los avisos meteorológicos seguirá siendo una herramienta práctica para proteger la salud cotidiana.
Fuentes: El Economista; Secretaría de Salud; Servicio Meteorológico Nacional.









