Tuxtla Gutierrez, Chiapas.- Afuera de hospitales pediatricos de la capital chiapaneca, muchas familias libran una segunda batalla mientras sus hijas e hijos reciben atencion medica: conseguir dinero para comer, trasladarse, comprar medicamentos y permanecer cerca durante semanas o meses lejos de casa.
El testimonio de madres provenientes de municipios distantes muestra una realidad cotidiana pero pocas veces visible. Algunas viajan hasta diez u once horas para llegar a Tuxtla Gutierrez; otras duermen en casas de campana, improvisan refugios o dependen del apoyo de familiares y conocidos mientras esperan la evolucion de sus menores.
La enfermedad tambien golpea el bolsillo
Cuando un menor requiere hospitalizacion prolongada, la vida familiar se reorganiza de golpe. Quien acompana al paciente suele dejar de trabajar, separarse de otros hijos y asumir gastos que no siempre estaban previstos. Aunque parte de la atencion medica pueda estar cubierta por instituciones publicas, la estancia en la capital implica transporte, alimentos, productos de higiene, llamadas, estudios complementarios y medicamentos disponibles fuera del hospital.
Una madre originaria de Benemerito de las Americas conto que su hija estuvo internada durante semanas y que ahora debe regresar periodicamente para continuar tratamiento. Cada visita implica un recorrido largo y nuevos gastos, por lo que las deudas se acumulan aun despues de recibir el alta.
Redes de apoyo insuficientes
En los alrededores de hospitales se observa a familias que pasan noches en sillas, patios o espacios abiertos. La prioridad es no alejarse de sus hijos, pero esa cercania tiene un costo fisico, emocional y economico. Para quienes vienen de comunidades rurales o municipios fronterizos, regresar a casa todos los dias resulta imposible.
Especialistas en salud social han advertido que el acompanamiento familiar forma parte del proceso de recuperacion, pero tambien requiere condiciones dignas. Albergues, comedores, transporte solidario y apoyos para medicamentos pueden marcar la diferencia entre sostener un tratamiento completo o interrumpirlo por falta de recursos.
Cierre informativo
La historia de estas familias revela que la salud infantil no termina dentro del hospital. Cada cama ocupada tambien representa a madres, padres y hermanos que reorganizan su vida alrededor de la enfermedad y que necesitan respaldo institucional para no enfrentar solos la espera.
Visibilizar estas condiciones permite dimensionar el impacto de los tratamientos prolongados en Chiapas, especialmente para quienes viven lejos de Tuxtla Gutierrez. La atencion medica salva vidas; el acompanamiento social ayuda a que las familias puedan sostener esa lucha hasta el final.
Fuentes: Diario de Chiapas.









