29 de mayo de 2026

Temporada de nucú en Chiapas: cuándo capturarlo y cómo se prepara

Con las primeras lluvias comienza en Chiapas la temporada de nucú, un insecto comestible de fuerte arraigo cultural que suele capturarse de madrugada y prepararse en distintos platillos tradicionales. En Tuxtla Gutiérrez y otras zonas del estado, su aparición marca una costumbre gastronómica esperada por muchas familias.

Cuándo y cómo se captura

El nucú aparece principalmente durante el inicio de la temporada de lluvias. De acuerdo con la tradición local, la captura suele realizarse entre las 3 y las 6 de la mañana, cuando los insectos salen de la tierra y pueden recogerse con mayor facilidad. La práctica requiere paciencia, conocimiento del terreno y respeto por los ciclos naturales.

Muchas familias identifican sitios donde históricamente aparece el nucú, aunque la disponibilidad puede variar por humedad, temperatura, urbanización y cambios ambientales. En colonias y comunidades, la salida del insecto puede convertirse en una actividad colectiva.

Un alimento con identidad

El nucú forma parte de la cocina tradicional chiapaneca. Se consume tostado, con limón y sal, en tacos, salsas o como acompañamiento. Su sabor intenso y textura crujiente lo han convertido en un producto de temporada que también se vende en mercados y calles.

Más allá de la curiosidad gastronómica, el nucú habla de una relación histórica entre alimentación y territorio. La entomofagia, es decir, el consumo de insectos, existe en varias regiones de México y suele estar asociada a proteínas disponibles de forma estacional.

Consumo responsable

La recomendación es adquirirlo en lugares de confianza y asegurarse de que esté limpio y bien cocinado. Como ocurre con cualquier alimento de temporada, la higiene en manipulación, almacenamiento y preparación es clave para evitar malestares.

También conviene evitar capturas excesivas. Si la demanda comercial crece sin control, puede afectar ciclos naturales y disponibilidad futura. La tradición se sostiene mejor cuando hay equilibrio entre consumo, respeto ambiental y transmisión cultural.

Para Chiapas, el nucú no es solo un ingrediente: es memoria familiar, señal de lluvias y parte del calendario gastronómico local. Su temporada confirma que la cocina chiapaneca sigue viva en prácticas sencillas que conectan comunidad, clima y territorio.

Su valor también es económico. En temporada, algunas familias complementan ingresos con la venta del insecto preparado o fresco. Los precios pueden variar según abundancia, zona de captura y demanda en mercados, por lo que la lluvia temprana suele activar una pequeña economía local.

La transmisión generacional es clave. Niñas, niños y jóvenes aprenden dónde buscarlo, cómo limpiarlo y de qué manera cocinarlo observando a personas mayores. Esa enseñanza mantiene viva una práctica que no aparece en recetarios formales, pero sí en la memoria cotidiana del estado.

Fuente: El Heraldo de Chiapas.