20 de junio de 2026

Simone Rocha redefine la masculinidad con sastrería, encajes y perlas

Simone Rocha volvió a mover la conversación de la moda al presentar una propuesta que reimagina la masculinidad desde la mezcla de sastrería deconstruida, encajes, perlas y referencias a distintas etapas de la vida.

Fuerza y delicadeza en una misma pasarela

La diseñadora planteó una lectura contemporánea del vestir masculino, alejándose de los códigos rígidos que durante años asociaron la masculinidad con sobriedad, dureza y ausencia de ornamento. En su lugar, Rocha integró elementos tradicionalmente vinculados a lo delicado para construir una estética que no renuncia a la fuerza visual.

La propuesta incluye prendas con estructuras amplias, capas, transparencias, bordados y accesorios que dialogan con la historia de la moda, pero también con debates actuales sobre identidad, género y expresión personal. El resultado es una colección que busca incomodar fronteras sin caer en un gesto superficial.

La moda como lenguaje social

En los últimos años, las pasarelas masculinas han dejado de ser un territorio limitado a trajes, abrigos y ropa deportiva. Diseñadores de distintas casas han explorado siluetas más libres, materiales inesperados y códigos que permiten pensar la ropa como una forma de conversación cultural.

El trabajo de Rocha se inserta en esa tendencia, pero con una voz reconocible. Su uso de encajes y perlas no funciona solo como decoración, sino como una manera de cuestionar qué se considera masculino, quién lo define y cómo puede transformarse sin perder elegancia o carácter.

Una propuesta para mirar con calma

La colección no está pensada únicamente para vender prendas, sino para abrir lectura sobre cuerpo, edad, memoria y representación. Esa dimensión conceptual es parte de lo que ha hecho que la diseñadora sea seguida por críticos y públicos interesados en moda con narrativa.

La masculinidad que propone Rocha no se presenta como una etiqueta cerrada, sino como un espacio flexible. En tiempos donde la imagen personal comunica postura, deseo y pertenencia, su pasarela recuerda que vestir también puede ser una forma de ampliar posibilidades.

La recepción de este tipo de propuestas muestra que el guardarropa masculino atraviesa una transformación más amplia. Las nuevas generaciones compran menos la idea de que ciertas telas, colores o accesorios pertenecen a un solo género. En lugar de uniformidad, buscan piezas que permitan expresar humor, vulnerabilidad, elegancia o contradicción sin pedir permiso a normas tradicionales.

Ese cambio no ocurre únicamente en pasarelas. También se ve en música, cine, redes sociales y ropa cotidiana, donde hombres jóvenes incorporan joyería, transparencias, bolsos o siluetas más fluidas. La moda de autor acelera ese debate y lo vuelve visible. Rocha no propone una tendencia pasajera, sino una lectura de época sobre cómo se negocia la identidad desde el cuerpo vestido.

Fuentes: El Sol de México.

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