La Organización de las Naciones Unidas declaró que la protección de niñas, niños y adolescentes en línea es una prioridad urgente, ante el crecimiento de riesgos digitales que van desde explotación y acoso hasta manipulación algorítmica y desinformación. El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que no basta con implementar medidas: deben hacerse correctamente.
Una infancia cada vez más conectada
Internet ya forma parte de la educación, socialización y entretenimiento de millones de menores. La conectividad abre oportunidades de aprendizaje, expresión y contacto familiar, pero también expone a contenidos dañinos, captación por adultos, violencia sexual digital, apuestas, discursos de odio y robo de datos.
El problema no es solo el tiempo frente a la pantalla. También importan los diseños de plataformas, la publicidad dirigida, los sistemas de recomendación y la falta de controles claros. Muchas aplicaciones están pensadas para maximizar permanencia, no para proteger desarrollo emocional o privacidad.
Responsabilidad de gobiernos y empresas
La ONU plantea que la protección infantil en línea debe ser un esfuerzo compartido. Los gobiernos necesitan leyes actualizadas, autoridades capaces de investigar delitos digitales y cooperación internacional para perseguir redes que operan desde distintos países. Las empresas tecnológicas deben diseñar productos con seguridad desde el inicio, no solo reaccionar cuando ocurre una crisis.
La verificación de edad, moderación de contenido, canales de denuncia, transparencia algorítmica y límites a la publicidad dirigida son algunos puntos de discusión. Pero cualquier medida debe cuidar derechos: proteger no significa vigilar masivamente ni excluir a menores de herramientas útiles.
Relevancia para México y Chiapas
En México, el acceso a teléfonos inteligentes crece incluso donde existen brechas educativas. En Chiapas, muchas familias comparten dispositivos y dependen de internet móvil para clases, comunicación y trámites. Esto hace indispensable hablar de seguridad digital en escuelas, hogares y comunidades.
Madres, padres y docentes necesitan guías prácticas: cómo configurar privacidad, detectar grooming, denunciar amenazas, hablar de consentimiento digital y evitar que menores compartan información sensible. La prevención debe ser clara y no culpabilizar a niñas o niños.
La alerta de Naciones Unidas confirma que la seguridad digital ya es parte de la política pública de infancia. El reto es pasar de recomendaciones generales a protección efectiva, con tecnología, educación y responsabilidades verificables.
También se necesita alfabetización digital para adultos. Muchas madres, padres y tutores no crecieron con estas plataformas y pueden desconocer riesgos básicos, desde perfiles falsos hasta enlaces maliciosos. La prevención debe explicar sin tecnicismos qué señales observar y cuándo pedir ayuda.
Las escuelas pueden cumplir un papel central si incorporan ciudadanía digital, privacidad, verificación de información y manejo emocional ante acoso. Proteger a menores en línea no significa prohibir internet, sino crear condiciones para que lo usen con menos exposición a daños.
Fuente: El Sol de México y Naciones Unidas Derechos Humanos.









