La presidenta Claudia Sheinbaum inauguró la Central Ciclo Combinado González Ortega de la Comisión Federal de Electricidad en Mexicali, Baja California, una obra que aportará 653 megawatts al Sistema Eléctrico Nacional.
Más capacidad para la red eléctrica
La nueva planta forma parte de la meta federal de sumar 32 mil megawatts durante el sexenio y fortalecer la participación pública en la generación de energía. De acuerdo con el mensaje presidencial, la producción eléctrica debe garantizar soberanía, precios accesibles y sustentabilidad, tres ejes que el gobierno coloca como base de su política energética.
La entrada de una central de ciclo combinado es relevante porque este tipo de infraestructura puede aportar energía constante a la red, con mayor eficiencia que plantas convencionales. Su operación utiliza gas natural y permite responder a la demanda en regiones con crecimiento industrial, urbano y fronterizo.
Debate sobre soberanía energética
El gobierno federal ha insistido en que la CFE debe conservar un papel estratégico para evitar dependencia excesiva de privados y garantizar suministro. Esa visión forma parte de una discusión más amplia sobre inversión, transición energética, costos, confiabilidad y cumplimiento de metas ambientales.
Para estados del sureste como Chiapas, el tema energético no es distante. El desarrollo regional requiere redes estables, tarifas competitivas e infraestructura que acompañe proyectos industriales, ferroviarios y portuarios. Sin suministro confiable, cualquier estrategia de crecimiento queda limitada.
Retos para el sistema nacional
El aumento de capacidad es solo una parte del desafío. México también necesita transmisión, mantenimiento, almacenamiento, energías limpias y planeación para evitar cuellos de botella. Una planta puede generar electricidad, pero si la red no puede distribuirla de manera eficiente, el beneficio se reduce.
La inauguración en Mexicali envía una señal política y técnica: el gobierno quiere ampliar generación pública y presentar resultados concretos. El reto será demostrar que la expansión puede sostener demanda creciente sin descuidar costos, impacto ambiental y calidad del servicio.
La nueva central no resuelve por sí sola los desafíos eléctricos del país, pero sí aporta capacidad relevante en un momento en que la energía es factor clave para inversión, hogares y competitividad. Su desempeño será observado como parte de la ruta energética del sexenio.
El proyecto también entra en la discusión sobre equilibrio entre generación convencional y transición energética. Las centrales de ciclo combinado pueden ser más eficientes, pero siguen dependiendo de combustibles fósiles. Por ello, especialistas suelen plantear que deben integrarse con una estrategia que incorpore renovables, redes inteligentes y reducción gradual de emisiones.
La demanda eléctrica seguirá creciendo por industria, digitalización, climatización y nuevos proyectos productivos. Si México quiere aprovechar la relocalización de empresas, necesitará garantizar electricidad suficiente y confiable. En ese punto, cada nueva central se vuelve una pieza de una estrategia mayor que debe coordinar generación, transmisión y planeación territorial.
Fuentes: Cuarto Poder.









