27 de octubre de 2026

INAH identifica 50 huellas de dinosaurios de hace 65 millones de años en Michoacán

Apatzingán, Michoacán. Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia identificaron al menos 50 huellas fosilizadas de dinosaurios en San Juan de los Plátanos, comunidad del municipio de Apatzingán. El hallazgo, dado a conocer este 27 de octubre, se encuentra sobre una plataforma de roca sedimentaria en el cauce de un arroyo y abre una nueva línea de estudio para conocer la fauna que habitó la región hace unos 65 millones de años.

Un registro que todavía puede crecer

El equipo del Centro INAH Michoacán comenzó el registro del sitio el 21 de octubre, después de que habitantes de la comunidad alertaron de marcas inusuales en la roca. Hasta ahora se han documentado pisadas en una superficie aproximada de 40 metros cuadrados, pero los especialistas consideran que la evidencia puede extenderse a otras áreas del cauce.

Las icnitas, nombre técnico para las huellas fósiles, tienen entre 12 y 48 centímetros de largo y alcanzan hasta 30 centímetros de ancho. El tamaño, la forma, el número de dedos y la profundidad son datos fundamentales para establecer qué animales las produjeron y cómo se desplazaban en el paisaje del Cretácico tardío.

Rastros de distintos dinosaurios

La evaluación preliminar distingue huellas de tres grupos. Algunas corresponderían a grandes terópodos carnívoros, animales que podían alcanzar cerca de cuatro metros de altura y cuyas pisadas presentan tres dedos. Otras se vinculan con carnívoros más pequeños, comparables por sus características con integrantes de la familia Dromaeosauridae.

También se localizaron huellas que los investigadores asocian con herbívoros semejantes a los dinosaurios de pico de pato. La confirmación requiere análisis adicionales, por lo que las identificaciones se mantienen como preliminares. El trabajo científico evitará conclusiones apresuradas y permitirá contrastar los rastros con otros yacimientos del país.

El proyecto incluye toma de muestras de roca, elaboración de moldes y fotogrametría. Esta última técnica permite construir modelos tridimensionales a partir de fotografías, una herramienta útil para preservar digitalmente las formas y comparar medidas sin intervenir más de lo necesario en la superficie fósil.

Patrimonio y divulgación

El hallazgo tiene valor científico y patrimonial. Las huellas no son restos óseos, pero conservan información directa sobre el comportamiento de animales que caminaron por un terreno antiguo: permiten estudiar dirección de paso, distancia entre pisadas y posible coexistencia de especies. El análisis geológico puede aportar, además, datos sobre los cuerpos de agua y las condiciones ambientales de la zona.

El INAH señaló que Michoacán cuenta con antecedentes de rastros de dinosaurios en Playa Azul, El Aguaje y los límites de Tiquicheo y Tuzantla. El nuevo registro en Apatzingán amplía ese mapa y subraya la importancia de atender los avisos de comunidades que reconocen cambios o señales relevantes en su entorno.

Mientras continúan los trabajos, el reto será proteger el área de alteraciones y mantener una comunicación clara sobre los resultados. La investigación no solo busca contar huellas: pretende reconstruir, con evidencia verificable, una parte de la historia natural del occidente mexicano y acercarla al público sin perder el rigor que requiere un sitio paleontológico.

Fuentes: Instituto Nacional de Antropología e Historia, El Financiero, EL PAÍS.

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