Chiapas volvió a colocarse en el centro de la agenda agroalimentaria nacional con la presentación del programa El Maíz es la Raíz en Pijijiapan, una estrategia dirigida a fortalecer la conservación, producción y transformación del maíz nativo.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó una asamblea con comunidades milperas y productores de la región, donde subrayó que proteger el maíz nativo no es solo una política agrícola, sino una forma de defender la soberanía alimentaria y cultural del país. En Chiapas, el programa se aplicará en 95 municipios y busca incorporar a 108 mil productoras y productores interesados en organizar mil 675 comunidades milperas.
Apoyos para producir y transformar
La estrategia contempla capacitación técnica, herramientas, maquinaria y esquemas colectivos para dar valor agregado a las cosechas. La directora general de Alimentación para el Bienestar, María Luisa Albores González, informó que el plan nacional incluye a 270 mil 207 productores de maíz nativo en ocho estados del país, con Chiapas como una de las entidades clave por su diversidad biológica y cultural.
Entre julio y agosto se prevé dispersar apoyos productivos a través de las llamadas Milpatecas. En la entidad se cuenta con 277 técnicos territoriales y mil 360 jóvenes vinculados a tareas de seguimiento, además de 783 módulos de aprendizaje e innovación orientados a proteger 29 razas de maíz nativo, equivalentes al 59 por ciento de las 54 razas registradas en México.
Relevancia para el campo chiapaneco
El programa también prevé entregar las primeras 675 Milpatecas, instalar 20 Casas Comunitarias de Semillas y abrir 22 Tortillerías Bienestar durante este año. Estas acciones buscan que las familias productoras no dependan únicamente de la venta de grano, sino que puedan procesar excedentes, conservar semillas locales y mejorar sus ingresos.
Para Chiapas, donde el maíz forma parte de la economía rural, la alimentación diaria y la identidad comunitaria, el reto será que los apoyos lleguen a tiempo y que la organización territorial se mantenga más allá del arranque oficial. La conservación del maíz nativo requiere acompañamiento técnico, mercado justo y participación directa de las comunidades.
El anuncio en Pijijiapan abre una etapa de seguimiento importante: si la estrategia logra combinar producción, conservación y comercialización, puede convertirse en una herramienta de bienestar para el campo chiapaneco y en una barrera frente a la pérdida de semillas originarias.
Fuentes: Cuarto Poder, Presidencia de México.








