21 de junio de 2026

Día del Padre en Chiapas: celebración, ausencias y nuevos vínculos familiares

El Día del Padre se celebra este 21 de junio en México con una carga emocional distinta al 10 de mayo. En Chiapas, la fecha abre una conversación sobre afectos, ausencias, economía familiar, vínculos rotos y nuevas formas de ejercer la paternidad.

Una celebración con claroscuros

Aunque la fecha suele asociarse con regalos, comidas y mensajes familiares, también muestra realidades complejas. Hay hogares donde la figura paterna ha sido cercana y presente, pero también otros donde pesa la ausencia, la violencia, la distancia económica o la falta de corresponsabilidad en los cuidados.

La paternidad ya no puede leerse únicamente como proveedor económico. En muchas familias, ser padre implica acompañar, cuidar, escuchar, participar en tareas domésticas, atender la crianza y construir vínculos afectivos estables. Ese cambio cultural avanza, aunque todavía convive con modelos tradicionales.

Economía y convivencia

El Día del Padre también tiene un componente comercial menor al Día de la Madre, pero visible en restaurantes, escuelas y comercios. Para muchas familias, celebrar depende del presupuesto disponible; para otras, basta una reunión sencilla o una llamada.

La fecha permite observar cómo cambian las dinámicas familiares. Padres jóvenes buscan involucrarse más en la crianza, mientras adultos mayores enfrentan soledad o distancia de sus hijos. En ambos extremos aparece una misma necesidad: construir relaciones más presentes y menos marcadas por obligación social.

Repensar la paternidad

La conversación pública sobre paternidad ayuda a poner en el centro la corresponsabilidad. No se trata solo de festejar un día, sino de revisar cómo se distribuyen cuidados, decisiones y cargas emocionales dentro del hogar.

En Chiapas, donde conviven realidades urbanas, rurales e indígenas, las formas de ser padre son diversas. La fecha puede servir para reconocer a quienes acompañan con compromiso, pero también para hablar de deudas pendientes: abandono, violencia familiar, pensiones, presencia emocional y crianza compartida. Celebrar también implica mirar esos claroscuros.

La reflexión también alcanza a las políticas públicas. Hablar de paternidad implica revisar licencias laborales, derecho de convivencia, pensiones alimenticias, prevención de violencia familiar y servicios de orientación. Cuando el cuidado se entiende como responsabilidad compartida, las instituciones deben crear condiciones para que los padres puedan estar presentes y responder por sus obligaciones.

En muchas familias chiapanecas, abuelos, tíos o padrastros cumplen funciones paternas ante ausencias o migración. Reconocer esas realidades permite mirar la fecha con menos idealización y más profundidad. El Día del Padre puede ser festejo, pero también oportunidad para discutir qué tipo de presencia necesitan niñas, niños y adolescentes.

La fecha también invita a reconocer a quienes ejercen paternidades responsables en contextos difíciles. La presencia cotidiana, aunque no siempre visible, sostiene hogares, acompaña procesos escolares y ayuda a construir entornos más seguros para la infancia.

Fuentes: Cuarto Poder.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *