Ciudad de México. La lechuga iceberg producida en México quedó bajo atención sanitaria después de que autoridades de Estados Unidos la vincularan con un brote de ciclosporiasis en varios estados. La investigación apunta a lechuga rallada servida en restaurantes Taco Bell de Indiana, Kentucky, Michigan, Ohio y Virginia Occidental, por lo que el caso también interesa a consumidores mexicanos, productores y viajeros.
De acuerdo con reportes de salud, la empresa Taylor Farms de México inició el retiro voluntario de lechuga iceberg proveniente del centro del país, mientras la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades mantienen el rastreo de la cadena de suministro.
Qué es la ciclosporiasis
La ciclosporiasis es una infección intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis. Se transmite principalmente por consumir alimentos o agua contaminados. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran diarrea acuosa severa, náuseas, pérdida de apetito, cansancio, fiebre baja, distensión abdominal y pérdida de peso.
El problema puede confundirse con otros cuadros gastrointestinales, por lo que especialistas recomiendan buscar atención médica si los síntomas son persistentes, especialmente después de viajar o consumir alimentos crudos en zonas donde se haya emitido una alerta.
Producción y prevención
La lechuga iceberg, también conocida como lechuga bola, se cultiva en entidades como Guanajuato, Zacatecas y Puebla, además de Aguascalientes y Baja California. Hasta ahora, las autoridades estadounidenses no han dado a conocer públicamente el municipio o campo exacto asociado al proveedor investigado.
Para la población, la recomendación general es seguir avisos oficiales, lavar y desinfectar frutas y verduras, evitar productos incluidos en alertas sanitarias y extremar precauciones durante viajes a los estados estadounidenses señalados. También conviene revisar comunicados de restaurantes o proveedores cuando haya retiros voluntarios.
El caso recuerda que la inocuidad alimentaria no termina en el campo: depende de cosecha, empaque, transporte, almacenamiento y preparación. Para México, el seguimiento será clave para proteger la salud pública y la confianza en los productos agrícolas de exportación.
Fuentes: N+, CDC, FDA, Taylor Farms.









