Ciudad de México. México se despidió del Mundial 2026 en casa. La Selección Mexicana perdió 3-2 ante Inglaterra en el Estadio Azteca, en un duelo de octavos de final que tuvo goles, expulsión, penales y una presión final que no alcanzó para forzar el alargue.
Un golpe inglés en pocos minutos
El partido cambió de rumbo en el cierre del primer tiempo. Inglaterra tomó ventaja con un doblete de Jude Bellingham en apenas un minuto, a los 38 y 39, cuando México había logrado sostener el ritmo y empujar con el respaldo de la afición. El golpe fue duro, pero el equipo mexicano reaccionó antes del descanso con un tanto de Julián Quiñones al minuto 42.
La segunda mitad abrió una ventana de esperanza para México cuando Jarell Quansah fue expulsado al minuto 54 por una fuerte entrada. Con un hombre más, el conjunto local adelantó líneas, pero Inglaterra encontró el tercer gol por la vía penal: Harry Kane marcó el 3-1 y obligó a México a remar contra el marcador y contra el reloj.
Raúl Jiménez acercó a México
Raúl Jiménez hizo el 3-2 también desde el punto penal y encendió los últimos minutos del partido. México insistió por bandas, cargó el área y buscó aprovechar el desgaste inglés, pero la defensa británica resistió con orden. Jordan Pickford y la zaga de los Tres Leones terminaron sosteniendo un resultado que los coloca en cuartos de final, donde enfrentarán a Noruega.
La derrota corta el impulso que México había construido tras superar a Ecuador en la ronda previa. El equipo nacional había roto una barrera histórica al avanzar en eliminación directa, pero no pudo dar el salto al llamado quinto partido en una Copa del Mundo organizada parcialmente en su propio territorio.
Una eliminación con balance abierto
El resultado deja preguntas sobre la gestión defensiva del primer tiempo, la reacción tras la expulsión inglesa y el peso emocional de jugar en casa. También deja elementos para el análisis positivo: México compitió, encontró goles en momentos clave y obligó a Inglaterra a defender hasta el último minuto.
Para la afición, la eliminación duele por el escenario y por la expectativa generada. El Azteca vivió una noche intensa, marcada por la sensación de que el empate estuvo cerca, pero también por la contundencia inglesa en los momentos decisivos.
México cierra así su participación mundialista con una mezcla de avance y frustración. Hubo mejora respecto a ciclos anteriores, pero el sueño de ir más lejos en casa quedó detenido por un rival que aprovechó sus oportunidades y resistió cuando el partido se volvió dramático.
Fuentes: La Nación, The Guardian, ESPN Deportes.









