La Condusef encendió una alerta para usuarios en Chiapas por el aumento de ciberfraudes vinculados con llamadas falsas, créditos inmediatos, financieras apócrifas y esquemas de montadeudas que operan principalmente por redes sociales y WhatsApp. El aviso es relevante porque estos engaños no solo buscan dinero: también pueden obtener datos personales, contactos, fotografías, claves bancarias y documentos oficiales.
Cómo operan los fraudes
El patrón más común inicia con una oferta de préstamo rápido, sin revisar historial crediticio y con autorización casi inmediata. Después, la supuesta financiera pide depósitos por apertura, seguros, gastos administrativos o liberación del crédito. Cuando la víctima paga, el préstamo nunca llega o la aplicación comienza a presionar con amenazas, llamadas insistentes y mensajes a familiares o conocidos.
También se han detectado llamadas de personas que se hacen pasar por bancos, instituciones públicas o despachos de cobranza. El objetivo es provocar miedo o urgencia para que la persona revele códigos de seguridad, acepte cargos o descargue aplicaciones que comprometen el teléfono.
Riesgo para familias y pequeños negocios
En Chiapas, estos fraudes golpean especialmente a familias que necesitan liquidez inmediata, comerciantes pequeños, trabajadores informales y personas sin acceso sencillo a crédito bancario. La promesa de dinero rápido se vuelve atractiva cuando hay gastos médicos, escolares, de renta o inversión para un negocio local.
El problema no termina en la pérdida económica. Muchas víctimas evitan denunciar por vergüenza, miedo a que se divulgue información privada o desconocimiento de los canales institucionales. Esa falta de denuncia permite que las redes sigan operando con nuevos números, perfiles y aplicaciones.
Qué revisar antes de aceptar un crédito
La recomendación central es verificar que la institución esté registrada antes de compartir documentos o hacer pagos. También se debe desconfiar de créditos que exigen anticipos, de mensajes con faltas de ortografía, de enlaces acortados y de aplicaciones que piden permisos excesivos para acceder a contactos, cámara, ubicación o galería.
Si una persona ya fue víctima, conviene conservar capturas, números telefónicos, comprobantes y conversaciones. Con esa evidencia puede acudir ante Condusef, autoridades cibernéticas o fiscalías, según el tipo de afectación. En comunidades donde el uso de banca móvil crece más rápido que la educación financiera, la prevención debe ser constante y clara.
El caso obliga a reforzar campañas locales en escuelas, mercados y oficinas públicas. El fraude digital ya no es un problema lejano: ocurre en el teléfono que se usa para trabajar, vender, cobrar y comunicarse.
También se requiere que bancos, comercios y autoridades hablen el mismo lenguaje preventivo. Mensajes breves, ejemplos reales y rutas claras de denuncia funcionan mejor que advertencias generales. Si la población sabe identificar señales de riesgo antes de pagar o enviar documentos, el margen de maniobra de estas redes disminuye.
Fuente: El Heraldo de Chiapas y Condusef.









