26 de mayo de 2026

INE advierte riesgos en propuesta de Sheinbaum para revisar candidaturas rumbo a 2027

El Instituto Nacional Electoral puso el primer freno institucional a la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum para crear una comisión encargada de revisar la integridad de candidaturas y detectar posibles vínculos con el crimen organizado. La consejera presidenta Guadalupe Taddei advirtió que el organismo no debe convertirse en juez y parte de la contienda política.

Qué plantea la iniciativa

La propuesta enviada por el Ejecutivo busca crear una Comisión de Verificación de Integridad en Candidaturas dentro del INE. Ese órgano coordinaría análisis de riesgo con autoridades de seguridad, inteligencia financiera y procuración de justicia, con la intención de alertar a partidos sobre perfiles potencialmente vinculados con actividades ilícitas.

El Gobierno federal sostiene que el mecanismo ayudaría a blindar elecciones frente a la infiltración criminal, un problema que ha golpeado a municipios, congresos locales y gubernaturas. El contexto incluye señalamientos recientes contra autoridades estatales y la presión social para impedir que estructuras delictivas capturen candidaturas.

La objeción del INE

El INE no rechazó la preocupación de fondo, pero sí alertó sobre el papel que se le pretende asignar. Su función constitucional es organizar elecciones con certeza, legalidad y equidad, no investigar ni calificar antecedentes penales o de inteligencia. Para las consejerías, asumir esa tarea podría comprometer la neutralidad del árbitro electoral.

El punto delicado es quién tendría la autoridad para decidir si un perfil representa riesgo. Si la información proviene de expedientes reservados, inteligencia financiera o investigaciones en curso, los partidos y candidaturas podrían enfrentar decisiones opacas. Si además los resultados no son públicos, aumentaría la desconfianza política.

Impacto para estados como Chiapas

La discusión no es abstracta para Chiapas. En años recientes, procesos electorales locales han enfrentado violencia, renuncias, amenazas y presiones territoriales. Un mecanismo de prevención puede ser útil, pero mal diseñado podría convertirse en herramienta de disputa partidista.

El Congreso tendrá que resolver el equilibrio entre seguridad e imparcialidad. La pregunta central no es si deben revisarse riesgos criminales en candidaturas, sino quién lo hace, con qué controles, bajo qué estándares y con qué garantías para evitar uso político de información sensible.

Los partidos, por su parte, no pueden trasladar toda la responsabilidad al árbitro electoral. La selección de candidaturas empieza dentro de sus estructuras, con filtros internos, revisión de trayectorias, transparencia patrimonial y mecanismos para escuchar alertas locales antes de registrar perfiles.

Si la reforma avanza, deberá incluir salvaguardas claras: derecho de audiencia, criterios verificables, protección de datos y responsabilidades para autoridades que filtren información con fines electorales. Sin esos candados, la medida podría agravar la desconfianza que pretende resolver.

Para el proceso de 2027, en el que se renovarán cargos federales y locales, el calendario obliga a definir reglas pronto. Cualquier ambigüedad podría llegar a tribunales y contaminar campañas antes de que empiecen formalmente.

Fuente: El País, El Universal, N+ e INE.