7 de enero de 2026

Trump: “Vamos a gobernar a Venezuela”

El secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, por fuerzas especiales de EU, evocó la triste historia de invasiones, golpes de estado e intervenciones de EU en América Latina y en el resto del mundo.

Los ataques comenzaron en la madrugada del sábado con el bombardeo de varias zonas de Caracas y concluyó con una conferencia de prensa donde un presidente obviamente desquiciado, informo al mundo que se propone gobernar a Venezuela y utilizar su petróleo para financiar su intervención. Las palabras expresadas por Trump fueron idénticas a las citadas por George Bush (hijo) cuando inicio la invasión de Irak.

El secuestro de Maduro no solo viola las leyes internacionales y la de EU, sino que también demuestra la transformación de los EU de un potente imperio militar, a un imperio donde el espectáculo se ha convertido en su principal arma para proyectar su poder.

El presidente Trump declaró: “vamos a gobernar el país,” aunque no hay evidencia de una ocupación de Venezuela. Los EU no cuenta con las tropas suficientes para dominar el país y mucho menos para controlar las instalaciones petroleras. La infantería de EU, los llamados marines no se encuentran en Venezuela, no están desplegados en el aeropuerto de Maiquetía, no están en la Carlota, ni en la plaza Bolívar, ni la plaza Venezuela, ni mucho menos marchan por Sabana Grande.

Notablemente, Trump se desprendió de la oposición venezolana. Quizás todavía guarda celos que se le otorgó el premio nobel a María Corina Machado y no a él. Cuando se le pregunto sobre Corina Machado señaló “Creo que sería muy difícil que sea la líder; no cuenta con el apoyo dentro del país.”

El año pasado, Venezuela y EU estaban negociando un acuerdo sobre inmigrantes deportados y acceso al petróleo de este país. Un día antes de su secuestro, Maduro dijo a Reuters: “Si quieren hablar en serio sobre un acuerdo para combatir el narcotráfico, estamos preparados… Si quieren el petróleo de Venezuela, Venezuela está dispuesta a aceptar inversiones estadounidenses como las de Chevron, cuándo, dónde y cómo quieran hacerlas”.

Con su típica arrogancia, Trump hizo a un lado comparaciones con la vieja doctrina Monroe, manifestando que sus acciones deberían considerarse como una nueva “doctrina Donroe.” Durante la rueda de prensa Trump amenazo a Cuba y Colombia, pero también destaco “que habrá que hacer algo con México.” La doctrina Donroe al igual que la antigua Monroe implica el sometimiento de toda AL.

Débil y prácticamente senil Trump no tiene idea de la historia de las intervenciones estadounidense en América Latina, ni de los detalles de la doctrina Monroe ni sus sucesores, ni de la política del gran garrote de Teddy Roosevelt o de la diplomacia de cañonero. Pero sus asesores sí recuerdan.

La gran estrategia de los asesores de Trump, especialmente el secretario de Estado Marco Rubio y Stephen Miller es restablecer el dominio de EU en el hemisferio. Buscan impulsar el renacimiento de la era en que la economía y la política de la región giraban en torno a EU y los marines o la CIA eran su arma diplomática. “Nuestro dominio del hemisferio occidental nunca más será cuestionado”, dijo Trump. Pero, en realidad, sus ilusiones de un regreso al gigante Tío Sam han quedado sepultados bajo una avalancha de exportaciones chinas.

Por el momento y con sorprendente realismo, la administración ha reconocido las limitaciones de su poder. No hay duda de que los militares de EU pueden intervenir en cualquier país de AL pero no tienen la capacidad de gobernar un país. Tampoco tienen la capacidad de transformar su economía y política y crear una colonia de los EU. Trump promete gobernar Venezuela y vender su petróleo, pero en la práctica esto será una imposibilidad.

En vez de expandir su poder efectivo, en Venezuela Trump ha optado por la guerra de la farándula. El año pasado, después de su enfrentamiento con Volodymyr Zelensky el presidente de Ukrania en la Casa Blanca, Trump comentó: “Esto será bueno para la televisión”. El secuestro, de Maduro y la nueva Doctrina Donroe pueden ser “bueno para la televisión,” pero no lo serán para Venezuela ni mucho menos para el resto de América Latina.

(Con información de La Jornada)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *