Mikel Arriola, comisionado de la Federación Mexicana de Futbol, recorrió la exposición “Mi ESTO Mi Mundial” y destacó el valor histórico del archivo deportivo a pocos días del inicio de la Copa Mundial 2026. La muestra reúne piezas, fotografías y memorias que conectan la cobertura periodística con la historia del torneo.
Memoria mundialista
La exposición funciona como una máquina de tiempo para aficionados. Camisetas, imágenes, documentos, coberturas y objetos vinculados a Copas del Mundo permiten recorrer momentos que marcaron generaciones: triunfos, errores, figuras legendarias, relatos periodísticos y escenas que forman parte de la cultura futbolera.
Para México, país anfitrión del Mundial 2026 junto con Estados Unidos y Canadá, rescatar esa memoria tiene sentido especial. El país será sede mundialista por tercera ocasión, un hecho que coloca al futbol como tema deportivo, económico y cultural.
El archivo como patrimonio
Arriola subrayó el valor del archivo del Diario de los Deportistas. Ese reconocimiento importa porque el deporte no se conserva solo en estadísticas; también vive en crónicas, fotografías, portadas, testimonios y objetos que permiten entender cómo se vivieron los torneos en cada época.
La prensa deportiva ha sido parte del Mundial desde antes de las redes sociales y transmisiones digitales. Sus archivos explican cómo cambió la forma de narrar partidos, idolatrar jugadores y construir identidad nacional alrededor de la Selección Mexicana.
Rumbo a 2026
La exposición llega en un momento de expectativa creciente. Aficionados de todo el país, incluido Chiapas, siguen anuncios sobre boletos, sedes, preparación del Tri y actividades culturales. El Mundial no se vivirá únicamente en estadios; también se vivirá en museos, plazas, escuelas, comercios y conversaciones familiares.
El reto de estas iniciativas es acercar la historia a nuevas generaciones. Si niñas, niños y jóvenes entienden que el futbol también tiene memoria, podrán mirar el torneo con más contexto que una simple lista de resultados.
“Mi ESTO Mi Mundial” confirma que el deporte también se conserva, se estudia y se comparte. En la cuenta regresiva hacia 2026, la memoria puede ser tan potente como la expectativa.
La muestra también permite valorar el oficio periodístico. Cada portada y fotografía es resultado de reporteros, editores, fotógrafos y diseñadores que documentaron una época sin saber necesariamente qué piezas serían históricas décadas después.
Para la afición chiapaneca, este tipo de proyectos ofrece contexto antes del torneo. Ver el Mundial como historia y no solo como calendario ayuda a entender por qué el regreso de la Copa a México tiene peso emocional.
La cuenta regresiva mundialista también necesita espacios de memoria deportiva accesibles para más públicos del país.
Fuente: ESTO y Federación Mexicana de Futbol.









