San Cristóbal de Las Casas, Chis. Más de 400 habitantes de comunidades del norte de Chiapas realizaron una movilización en Pantepec para manifestar su rechazo a la posible reactivación de actividades mineras y a otros proyectos que, desde su perspectiva, ponen en riesgo el agua, el territorio y la vida comunitaria. La jornada reunió a pobladores de Tapalapa, Pantepec, Rayón, Ixtacomitán y Chapultenango, de acuerdo con el reporte publicado este lunes.
Una movilización desde las comunidades
La actividad se desarrolló el sábado mediante dos recorridos: uno partió de Tapalapa y otro de la comunidad de San Isidro, en Pantepec. Ambos contingentes se encontraron en la cabecera municipal, donde concluyeron con una celebración religiosa. Las y los asistentes llevaron cartulinas y consignas centradas en la defensa ambiental, entre ellas llamados a proteger el agua y a rechazar la minería y el gasoducto.
La manifestación no fue presentada por sus participantes como un acto aislado. En sus mensajes insistieron en que las decisiones sobre el territorio deben considerar la voz de los pueblos y los posibles efectos de cualquier proyecto extractivo. Para las comunidades, el debate incorpora tanto las condiciones ambientales como la convivencia cotidiana, el uso del suelo y la disponibilidad de agua.
Preocupación por una posible reapertura
Durante la ceremonia que puso fin a la marcha, Fray Tomás, párroco de Rayón, expresó la preocupación de habitantes de San Isidro ante la eventual reapertura de una mina. El religioso señaló que, según los testimonios recogidos en la comunidad, existe temor por los efectos que una operación de ese tipo podría generar en el entorno y por las divisiones que pueden surgir cuando se ofrecen beneficios económicos diferenciados.
Las personas que participaron también evocaron antecedentes locales ligados a la actividad minera. Esos señalamientos fueron planteados como parte de su postura comunitaria y de la demanda para que las autoridades hagan públicos los alcances de cualquier autorización, estudio o plan que pudiera involucrar la zona. Hasta el momento del reporte consultado, no se detalló una resolución oficial nueva sobre la reapertura mencionada por los inconformes.
Agua, territorio y diálogo público
El mensaje central de la movilización fue el cuidado del agua. En una región donde las comunidades dependen de manantiales, arroyos y sistemas locales para actividades domésticas y productivas, la información clara sobre los proyectos resulta indispensable. La discusión sobre minería requiere datos verificables sobre permisos, impacto ambiental, manejo de residuos, medidas de mitigación y mecanismos de consulta, además de vías accesibles para que la población conozca y cuestione las decisiones.
La movilización también mostró la participación de organizaciones religiosas y comunitarias. Los asistentes describieron la caminata como una convocatoria pacífica, con llamados a preservar la tierra y a fortalecer los vínculos entre localidades. Ese componente es relevante porque el planteamiento no se limitó a una objeción técnica: expresó una defensa cultural y social del territorio desde las comunidades que lo habitan.
Lo que sigue
La jornada dejó sobre la mesa la necesidad de diálogo institucional y de información pública oportuna. Las autoridades competentes pueden contribuir a reducir la incertidumbre al aclarar si existen solicitudes, permisos vigentes o procedimientos relacionados con la zona señalada, así como los canales de participación disponibles para los municipios involucrados.
Para las comunidades de Pantepec y localidades vecinas, la marcha fue una forma de hacer visible su exigencia de que el cuidado ambiental y el bienestar colectivo sean parte central de cualquier decisión. El seguimiento a sus planteamientos deberá atenderse con información comprobable, respeto a los derechos de los pueblos y mecanismos que permitan una participación efectiva.
Fuentes: La Jornada.









