9 de octubre de 2026

Sheinbaum y empresarios de EU ponen el T-MEC en el centro de la agenda económica

Ciudad de México. La reunión de la presidenta Claudia Sheinbaum con empresarios mexicanos y estadounidenses, representantes de la American Chamber of Commerce y el embajador Ronald Johnson colocó nuevamente a la relación comercial entre ambos países en el centro de la agenda económica. El encuentro ocurrió en Palacio Nacional y estuvo marcado por el interés compartido de preservar un entorno que dé certidumbre a la inversión y permita avanzar en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

De acuerdo con los reportes difundidos este viernes, la conversación incluyó las expectativas del sector privado sobre comercio, seguridad, cooperación económica y los aranceles que aún afectan ramas como el acero, el aluminio y los vehículos. La señal central del encuentro fue que los actores empresariales buscan que las negociaciones mantengan una ruta previsible, con respeto a la legislación mexicana y a las reglas que rigen la relación bilateral.

El T-MEC, prioridad para empresas y gobierno

José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, describió la reunión como constructiva y de alto nivel. Según la información publicada, empresarios estadounidenses expusieron su interés por ampliar inversiones en México y plantearon la importancia de que las conversaciones sobre el T-MEC concluyan con resultados favorables. La revisión del acuerdo comercial no es un asunto abstracto: define condiciones para cadenas de suministro, exportaciones, empleo y decisiones de inversión en ambos lados de la frontera.

La presidenta sostuvo que la confianza en México es un factor que ayuda a sostener la presencia de compañías estadounidenses. A la cita acudieron también el secretario de Economía, Marcelo Ebrard; la coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización, Altagracia Gómez, y el canciller Roberto Velasco. La participación de estas áreas refleja que la discusión involucra comercio exterior, diplomacia, desarrollo regional y atracción de capital.

El sector privado anticipó que antes de que termine el año podría lograrse un entendimiento parcial en algunos temas bilaterales. No se trata todavía de un acuerdo definitivo ni sustituye la revisión formal del tratado, pero la posibilidad de avances puntuales puede reducir la incertidumbre para empresas que planean producción, compras y nuevas inversiones. Las autoridades mexicanas prevén que el cuarto diálogo bilateral se realice en octubre.

Inversión y cadenas de suministro

Durante la jornada también se destacó que la inversión extranjera directa alcanzó 35 mil millones de dólares en el primer semestre, un aumento de 14 por ciento frente al mismo periodo de 2024, según datos atribuidos a la Secretaría de Economía. Ese indicador se suma a un escenario de relocalización productiva en el que México busca aprovechar su cercanía con Estados Unidos, su red de tratados y la integración ya existente de industrias como la automotriz, electrónica, agroalimentaria y manufacturera.

Para estados del sur-sureste, incluido Chiapas, la conversación nacional importa porque la integración comercial requiere infraestructura, capacitación, energía confiable y oportunidades para proveedores locales. El crecimiento de la inversión no garantiza por sí mismo beneficios territoriales, pero abre una discusión sobre cómo enlazar a pequeñas y medianas empresas con cadenas de mayor valor y cómo traducir los anuncios nacionales en empleos formales y desarrollo regional.

La reunión se produjo además después de la controversia por un proyecto de capacitación policial en Querétaro con participación de agencias estadounidenses. En ese contexto, el Gobierno de México insistió en que cualquier cooperación debe respetar la soberanía y las leyes del país. La postura busca separar la colaboración económica y de seguridad de cualquier interpretación que suponga intervención externa.

Qué sigue en la relación bilateral

El resultado inmediato del encuentro es político y económico: confirma que el diálogo con empresarios de Estados Unidos continúa abierto mientras se preparan nuevas rondas de trabajo. Los próximos anuncios deberán precisar si hay acuerdos concretos sobre aranceles, reglas comerciales o mecanismos para facilitar inversiones. También será relevante conocer cómo se integran las preocupaciones de los sectores productivos mexicanos en esa negociación.

La revisión del T-MEC se mantiene como uno de los asuntos más importantes para la economía nacional. Para el público, el seguimiento debe centrarse en datos verificables: inversión efectivamente ejercida, empleos creados, condiciones para exportar y compromisos que se traduzcan en beneficios medibles. La reunión en Palacio Nacional dejó esa agenda sobre la mesa, con la expectativa de que el diálogo bilateral avance sin perder de vista la autonomía regulatoria de México.

Fuentes: La Jornada, Agencia EFE.

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