6 de octubre de 2026

Renuncias en el gabinete de Chiapas abren ajustes rumbo al proceso de 2027

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. La salida de Dulce María Rodríguez Ovando de la Secretaría General de Gobierno y Mediación, así como la de Jovany Salazar de la Agencia Digital Tecnológica del Estado, abre una nueva etapa de ajustes en la administración estatal. Ambos funcionarios dejaron sus responsabilidades para buscar una candidatura federal dentro del proceso interno de Morena rumbo a 2027, de acuerdo con los anuncios difundidos por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar y reportes publicados este martes.

Dos áreas clave quedan en transición

La Secretaría General de Gobierno y Mediación ocupa un lugar central en la relación del Ejecutivo con municipios, organizaciones sociales y actores políticos. Por ello, el relevo deberá garantizar continuidad en las tareas de interlocución y atención de conflictos que corresponden a esa oficina. Rodríguez Ovando había encabezado esa dependencia durante el actual gobierno y su renuncia se enmarca en las reglas partidistas que exigen separarse de un cargo público para competir en la definición de coordinaciones distritales federales.

Jovany Salazar también dejó la dirección de la Agencia Digital Tecnológica del Estado. Esa área participa en proyectos de innovación y servicios públicos digitales, por lo que el cambio administrativo deberá realizarse sin interrumpir programas en curso. Hasta ahora, el gobierno estatal no ha informado en un comunicado de este martes quiénes ocuparán de manera definitiva ambas responsabilidades ni ha detallado un calendario para los nombramientos.

El proceso político rumbo a 2027

El movimiento ocurre mientras Morena organiza sus registros para los cargos que definirán las candidaturas a diputaciones federales. El País reportó que la convocatoria partidista estableció que quienes aspiraran a las coordinaciones distritales no podían mantenerse en puestos de gobierno, una condición que provocó salidas en administraciones de distintas entidades. En Chiapas, las renuncias fueron confirmadas por el gobernador en sus canales públicos, según la cobertura nacional y medios locales.

La decisión no equivale a una candidatura formal ni define el resultado de la contienda interna. Es, en cambio, una separación administrativa requerida para participar en el proceso partidista. Mantener esa distinción resulta relevante para la ciudadanía: el registro de aspirantes, la selección de perfiles y las postulaciones oficiales son etapas diferentes y sujetas a las reglas que emita Morena y, posteriormente, a la normatividad electoral.

Continuidad institucional, el reto inmediato

Para Chiapas, el efecto más visible será la necesidad de asegurar que las tareas de gobierno continúen mientras se nombran responsables. En la Secretaría General de Gobierno y Mediación, la estabilidad de los canales de diálogo con los municipios y las comunidades es una prioridad cotidiana. En la Agencia Digital, la continuidad de los servicios y de los proyectos tecnológicos debe mantenerse al margen de los cambios políticos.

Los ajustes de gabinete son habituales en los periodos previos a los procesos electorales, pero su impacto depende de la rapidez y claridad con que se definan los relevos. También será importante que la administración comunique quién asume las responsabilidades y cuál será el alcance de cada encargo, para que las gestiones ciudadanas no queden detenidas.

La salida de Rodríguez Ovando y Salazar coloca a Chiapas dentro de una dinámica nacional de movimientos de funcionarios interesados en competir por espacios legislativos. El seguimiento público deberá centrarse tanto en el desarrollo de los procesos partidistas como en la capacidad del gobierno estatal para sostener sus tareas de mediación, gobernabilidad y transformación digital.

Fuentes: El País, Meganoticias, Notinúcleo.

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