9 de septiembre de 2026

Más de 5 mil personas siguen desaparecidas en Nepal tras la riada

Katmandú, Nepal.- Las autoridades nepalíes informaron este 9 de septiembre que 5 mil 133 personas continúan desaparecidas dos semanas después de la riada que arrasó zonas del norte y centro del país. Entre ellas hay 587 turistas extranjeros. El nuevo balance muestra que la emergencia mantiene una dimensión humanitaria extrema, aun cuando las labores de búsqueda no se han detenido.

Un recuento que sigue cambiando

La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal reportó además 1 mil 367 cuerpos y restos humanos recuperados en los 15 municipios declarados prioritarios por el desastre. La cifra no debe leerse como un número definitivo: los equipos continúan localizando restos, cotejando reportes de personas sin contacto y actualizando expedientes conforme se restablecen comunicaciones en zonas aisladas.

Solo 102 víctimas habían sido entregadas a sus familias al momento del reporte. La identificación se ha convertido en una de las tareas más complejas de la respuesta. Policía, hospitales y equipos especializados han reunido 2 mil 698 muestras genéticas: 1 mil 286 corresponden a restos hallados y 1 mil 412 a familiares que buscan a sus seres queridos, incluso desde otros países.

Búsqueda, salud y caminos bloqueados

Más de 21 mil elementos participan en las operaciones entre lodo, escombros y galerías de centrales hidroeléctricas. Uno de los puntos de atención es Upper Trishuli-1, donde se presume que cientos de trabajadores pudieron quedar atrapados. La destrucción de puentes y carreteras complica el traslado de maquinaria, alimentos y asistencia hacia comunidades que continúan incomunicadas.

La emergencia no se limita a la búsqueda. Más de 3 mil 600 personas permanecen desplazadas en 37 centros temporales de Nuwakot, Rasuwa y Dhading. Las autoridades y los equipos humanitarios vigilan el riesgo sanitario asociado a agua contaminada y hacinamiento, condiciones que pueden favorecer enfermedades como el cólera si no hay acceso suficiente a servicios de salud, saneamiento e información preventiva.

Toneladas de ayuda se mantienen en nodos como Bidur y Dhunche por las dificultades para distribuirlas. Este cuello de botella ilustra un reto habitual en desastres de montaña: no basta con concentrar recursos, también se requieren rutas, combustible, comunicaciones y personal para que lleguen a los lugares que más los necesitan.

Regreso gradual a las aulas

Mientras continúa el operativo, algunas escuelas empezaron a reabrir este miércoles. En Bidur, los centros públicos y privados retomaron clases, salvo una escuela destruida por la riada. La medida busca recuperar una rutina para la niñez afectada, aunque alrededor de 600 menores continúan desaparecidos y más de 7 mil estudiantes pertenecen a planteles dañados.

La reconstrucción también exigirá una evaluación sostenida de viviendas, escuelas, puentes y centrales afectadas. A corto plazo, las prioridades son localizar a las personas desaparecidas, identificar a las víctimas, garantizar agua segura y restablecer los servicios básicos. A mediano plazo, la recuperación dependerá de mantener apoyo a las familias desplazadas y de reparar la conectividad que permite el acceso a salud, educación y abastecimiento.

Las cifras difundidas por las autoridades son el marco de referencia para seguir la crisis. El balance puede modificarse con nuevas identificaciones y rescates; por ello, la información confirmada y la atención a las necesidades de las comunidades seguirán siendo determinantes en los próximos días.

Fuentes: Agencia EFE, Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal.

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