México. El debate sobre el uso de celulares, redes sociales e inteligencia artificial en escuelas mexicanas volvió a tomar fuerza en la recta final del ciclo escolar 2025-2026, con llamados a revisar cómo se usan las pantallas dentro y fuera del aula.
Más que prohibir, regular
La discusión pública ha crecido después de que autoridades federales plantearon la necesidad de revisar límites para niñas, niños y adolescentes. El argumento central es que el uso excesivo de pantallas puede afectar concentración, sueño, convivencia y aprendizaje, especialmente cuando el celular se convierte en una extensión permanente de la vida escolar.
Varios estados ya han aplicado medidas para restringir teléfonos móviles en aulas, mientras que el gobierno federal ha propuesto abrir una conversación más amplia con familias, docentes y especialistas. El reto será encontrar reglas claras sin cerrar la puerta al uso educativo de la tecnología.
Inteligencia artificial en el salón
El debate también alcanza a la inteligencia artificial. Herramientas de generación de texto, imágenes y respuestas automáticas pueden ayudar a estudiar, investigar o practicar habilidades, pero también abren riesgos de plagio, desinformación y dependencia académica.
Para las escuelas, la pregunta ya no es si la tecnología debe entrar al aula, sino bajo qué condiciones. Se requieren lineamientos sobre privacidad, edad, tiempos de uso, acompañamiento docente y criterios para distinguir apoyo educativo de sustitución del aprendizaje.
En Chiapas, donde conviven escuelas urbanas, rurales e indígenas con brechas de conectividad, cualquier regulación deberá considerar realidades distintas. Una política útil tendría que proteger a estudiantes sin castigar a quienes usan el celular como herramienta de acceso a información, comunicación familiar o tareas escolares.
Fuentes: La Jornada, El Cronista, Grupo Animal.









