8 de julio de 2026

Calor extremo reduce actividad física y eleva riesgos para la salud

Entradilla. El calor extremo no solo provoca golpes de calor o deshidratación. Una investigación publicada en The Lancet Global Health advierte que las temperaturas elevadas también reducen la actividad física, lo que puede aumentar riesgos de salud pública en las próximas décadas.

Menos movimiento, más riesgo

El País informó este 8 de julio que los investigadores Mariano Rabassa y Christian García-Witulski analizaron datos de 156 países para medir la relación entre temperatura e inactividad física. Sus proyecciones indican que, hacia 2050, cada mes con temperaturas medias superiores a 27.8 grados Celsius podría traducirse en un aumento relevante del sedentarismo.

El problema es que la falta de actividad física se asocia con enfermedades cardiovasculares, deterioro metabólico, menor fuerza muscular, peor sueño y mayor mortalidad prematura. Cuando el calor se prolonga, muchas personas dejan de caminar, hacer ejercicio o trasladarse activamente, sobre todo si viven en ciudades con poco arbolado, transporte deficiente o espacios públicos sin sombra.

Recomendaciones para la vida diaria

La lectura práctica es clara: en temporada de calor, moverse sigue siendo necesario, pero debe hacerse con precaución. Especialistas recomiendan evitar actividad intensa en las horas de mayor radiación, hidratarse antes de sentir sed, usar ropa ligera, buscar espacios ventilados y adaptar rutinas a horarios tempranos o nocturnos.

En Chiapas, donde conviven regiones calurosas, lluvias irregulares y comunidades con acceso desigual a espacios seguros para ejercitarse, el tema merece atención. Caminar al trabajo, entrenar al aire libre o realizar labores del campo bajo altas temperaturas puede convertirse en un riesgo si no existen pausas, agua disponible y sombra.

La investigación también apunta a una responsabilidad pública: las ciudades deben prepararse para el calor con árboles, parques, refugios climáticos, alertas tempranas y diseño urbano que permita moverse sin exponerse de forma peligrosa. La salud no depende solo de decisiones individuales; también de entornos que faciliten cuidarse.

Con veranos más intensos, el reto será evitar que el calor empuje a la población al sedentarismo. Mantenerse activo seguirá siendo clave, pero hacerlo con inteligencia climática será cada vez más importante.

Fuentes: El País, The Lancet Global Health.

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