Tonalá, Chiapas. La supervisión de obras de restauración y saneamiento de microcuencas en el ejido Las Palmas colocó nuevamente en la agenda pública la relación entre protección ambiental, productividad rural y seguridad hídrica en Chiapas.
De acuerdo con la información difundida este 5 de julio, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar encabezó un recorrido por acciones de reforestación, brechas cortafuego y construcción de estufas ahorradoras de leña, como parte de una estrategia que busca recuperar suelos y conservar áreas naturales en más de 70 municipios del estado.
Una agenda ambiental con impacto productivo
El proyecto no se limita a una intervención ecológica aislada. La apuesta oficial es que la recuperación de microcuencas fortalezca actividades agrícolas, pesqueras, ganaderas y turísticas, especialmente en regiones donde la disponibilidad de agua y la conservación del suelo son condiciones clave para la economía familiar.
En Tonalá, la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural reportó trabajos en 12 comunidades, con una inversión superior a cuatro millones de pesos y beneficio directo para 360 familias. Las acciones incluyen cercas vivas, protección de fuentes de agua y restauración de zonas degradadas, medidas que pueden ayudar a reducir erosión, incendios y presión sobre recursos naturales.
El anuncio también contempla la posible declaratoria de 12 mil hectáreas de Tonalá como áreas naturales protegidas. De concretarse, el municipio tendría una herramienta adicional para ordenar el uso del territorio y promover actividades compatibles con la conservación.
Participación comunitaria
Uno de los puntos centrales del programa es la participación de ejidos, rancherías y comunidades rurales. En este tipo de proyectos, la continuidad suele depender tanto del financiamiento público como del involucramiento local para cuidar plantaciones, mantener brechas y vigilar que las obras cumplan su propósito.
La intervención ocurre en una temporada en la que lluvias, incendios forestales y degradación de suelos obligan a pensar la protección ambiental como una política preventiva. Para Chiapas, donde buena parte de la población rural depende directamente de la tierra y del agua, la restauración de microcuencas tiene una dimensión social y económica.
El reto será sostener las obras más allá del arranque institucional y medir resultados en disponibilidad de agua, recuperación de cobertura vegetal y mejora productiva. La conservación, para ser efectiva, necesita seguimiento técnico, transparencia en la inversión y corresponsabilidad comunitaria.
Fuentes: Diario de Chiapas.








