Tuxtla Gutiérrez. La Procuraduría Federal del Consumidor detectó inconsistencias en el etiquetado de diversas frituras que se venden en México, un hallazgo relevante para familias que consumen botanas de manera cotidiana y confían en la información nutrimental impresa en los empaques.
De acuerdo con el reporte difundido este martes, Profeco analizó 67 productos, entre papas fritas, botanas de maíz, trigo y productos a base de papa. Aunque las marcas revisadas cumplieron con el contenido neto declarado, varias presentaron diferencias entre lo que prometen sus etiquetas y lo que arrojaron las pruebas de laboratorio.
Más sodio, más grasa o menos proteína
El estudio identificó 13 productos con más grasa de la declarada, siete con más sodio, 10 con menos proteína y un caso que promociona queso sin contener ese ingrediente. Entre las marcas con observaciones aparecen productos de Great Value, Takis, Tostitos, Doritos, Totis, Bokados, Sabritones, Rancheritos, Fritos, Quesabritas, Sol Tubi-Papa y Churritos Naturasol.
La advertencia no significa que todas las frituras sean iguales ni que todos los productos incumplan, pero sí muestra la importancia de revisar porciones, sellos y tabla nutrimental. En algunos casos, los niveles de sodio por cada 100 gramos resultaron especialmente altos, lo que puede ser preocupante para personas con hipertensión, enfermedades renales o dietas restringidas en sal.
Profeco también señaló el caso de un producto Great Value Tiritas Sabor Queso que anuncia ese ingrediente sin incorporarlo, según las pruebas citadas. Este tipo de hallazgos toca un punto clave para consumidores: la información comercial debe ser clara, verificable y no inducir a error.
Consumo informado en casa
Las botanas forman parte de reuniones, loncheras, viajes y consumo ocasional en muchos hogares. El problema aparece cuando se comen con frecuencia, en porciones grandes o como sustituto de alimentos más nutritivos. El exceso de sodio y grasas puede aumentar riesgos para la salud, especialmente en niñas, niños y adolescentes que suelen preferir productos de sabor intenso.
Para las familias chiapanecas, la recomendación práctica es comparar etiquetas, limitar porciones y evitar que estos productos sean parte diaria de la dieta. También conviene acompañar los alimentos procesados con agua simple, frutas, verduras y opciones preparadas en casa.
El estudio deja una lección sencilla: no basta con que un empaque parezca confiable. La autoridad debe vigilar, las empresas deben corregir y los consumidores necesitan información clara para decidir mejor. En salud cotidiana, leer una etiqueta puede evitar excesos que se acumulan con el tiempo.
Fuentes: Diario de Chiapas, Profeco.









