El Instituto Mexicano del Seguro Social alertó que la mala calidad del sueño, los ronquidos fuertes y los despertares con sensación de asfixia pueden ser señales de apnea obstructiva del sueño, un padecimiento que requiere valoración médica.
La advertencia, difundida por especialistas del IMSS, busca que las personas no normalicen los ronquidos intensos ni el cansancio constante durante el día. La apnea ocurre cuando la vía aérea se obstruye de manera parcial o completa mientras una persona duerme, lo que provoca pausas en la respiración y despertares repetidos.
Síntomas que no deben ignorarse
Entre las señales más frecuentes se encuentran ronquidos fuertes, sensación de ahogo durante la noche, sueño poco reparador, dolor de cabeza al despertar, irritabilidad, cansancio diurno y somnolencia al manejar o trabajar. En algunos casos, la pareja o familiares son quienes detectan que la persona deja de respirar por momentos.
Especialistas del Hospital General del Centro Médico Nacional La Raza explican que el sobrepeso y la obesidad son factores importantes, porque favorecen la acumulación de grasa en el cuello y el cierre de la vía aérea durante el descanso. También pueden influir la edad, la anatomía de garganta y nariz, el consumo de alcohol y otros trastornos respiratorios.
Diagnóstico y tratamiento
El IMSS recomienda acudir primero a la Unidad de Medicina Familiar. Ahí se pueden aplicar cuestionarios de detección y, si es necesario, referir al paciente a medicina del sueño. Uno de los estudios utilizados es la polisomnografía, que evalúa respiración, oxigenación y calidad del descanso durante la noche.
Cuando el diagnóstico lo requiere, el tratamiento puede incluir equipo de ventilación con mascarilla nasal o nasobucal para mantener abierta la vía aérea. Pacientes tratados reportan mejor descanso, mayor energía y reducción de ronquidos, lo que también mejora la convivencia familiar.
Atender la apnea no es solo una cuestión de comodidad. Dormir mal afecta rendimiento laboral, concentración y seguridad al conducir. Además, la falta de oxigenación durante el sueño puede elevar riesgos cardiovasculares y metabólicos. Por eso, identificar el problema a tiempo puede cambiar la calidad de vida.
Fuentes: IMSS.









