12 de junio de 2026

OIT aprueba primer convenio global para trabajadores de plataformas digitales

La Organización Internacional del Trabajo adoptó este 12 de junio el primer convenio internacional enfocado en trabajadores de plataformas digitales, un paso relevante para regular una economía que creció más rápido que sus derechos laborales. La decisión apunta a repartidores, conductores y prestadores de servicios gestionados por aplicaciones.

El convenio busca establecer principios mínimos sobre condiciones de trabajo, seguridad, transparencia algorítmica y protección social. La discusión es global porque millones de personas dependen de plataformas para generar ingresos, pero muchas operan sin contrato claro, sin seguro suficiente y con reglas definidas por sistemas automatizados.

Trabajo digital bajo nuevas reglas

Uno de los puntos centrales es la relación entre trabajador, empresa y algoritmo. En las plataformas, la asignación de pedidos, la calificación, los bloqueos y los ingresos pueden depender de decisiones tecnológicas poco transparentes. La OIT busca que esas reglas sean revisables y que los trabajadores tengan vías de defensa.

La regulación también abre debate sobre seguridad. Repartidores y conductores enfrentan accidentes, asaltos, jornadas extensas y presión por tiempos de entrega. Sin cobertura adecuada, el costo del riesgo queda en la persona trabajadora. El convenio intenta mover ese equilibrio hacia responsabilidades compartidas.

Impacto para América Latina

Para América Latina, el tema es especialmente relevante. Las plataformas se volvieron fuente de empleo para jóvenes, migrantes, personas desempleadas y trabajadores que combinan ingresos. En ciudades mexicanas, incluidas las de Chiapas, el reparto por aplicación ya forma parte de la economía cotidiana.

El reto será convertir el acuerdo internacional en legislación nacional efectiva. Un convenio de la OIT marca estándares, pero cada país debe discutir su ratificación, adaptar leyes y crear mecanismos de inspección. Sin fiscalización, las reglas pueden quedarse en declaración.

La adopción del convenio no resuelve de inmediato la precariedad, pero fija un punto de partida. Reconoce que el trabajo digital no puede quedar fuera de derechos básicos solo porque se organiza desde una aplicación. La economía de plataformas seguirá creciendo; la pregunta es si lo hará con protección laboral o con costos ocultos para quienes sostienen el servicio.

El nuevo marco también presiona a las empresas tecnológicas. Las plataformas deberán explicar mejor sus criterios de operación si los países incorporan estos estándares a sus leyes. Para los usuarios, el cambio puede traducirse en servicios más transparentes; para los trabajadores, en rutas formales para reclamar pagos, bloqueos injustificados o condiciones inseguras.

La discusión apenas empieza. El convenio abre una etapa en la que gobiernos, sindicatos, empresas y repartidores tendrán que definir cómo se aplica la protección sin destruir fuentes de ingreso. Ese equilibrio será el centro del debate laboral digital.

Fuente: El Sol de México, OIT.