7 de junio de 2026

Cerro Mactumactzá: pulmón verde que protege biodiversidad de Tuxtla

El Cerro Mactumactzá se mantiene como uno de los pulmones verdes más importantes de Tuxtla Gutiérrez y como una reserva ecológica clave para la biodiversidad local. Considerado uno de los puntos más altos de la capital chiapaneca, este espacio natural resguarda vegetación, fauna y paisajes que forman parte de la identidad ambiental de la ciudad.

En una zona urbana que crece entre calor, tráfico y presión inmobiliaria, conservar áreas verdes no es un lujo. El Mactumactzá ayuda a regular temperatura, infiltrar agua, proteger suelos y ofrecer refugio a especies que difícilmente sobreviven en avenidas, colonias y áreas deforestadas. Su valor no se mide solo en belleza escénica, sino en servicios ambientales.

Un espacio de vida y memoria

Para muchas familias de Tuxtla, el cerro también tiene un significado cultural. Se le mira como referencia geográfica, sitio de caminata, paisaje cotidiano y recordatorio de que la capital todavía conserva fragmentos de naturaleza cercana. Esa relación emocional puede convertirse en una herramienta de conservación si se traduce en educación ambiental y participación ciudadana.

La biodiversidad del Mactumactzá depende de mantener límites claros, controlar incendios, evitar extracción irregular y reducir basura. Cada visita irresponsable, quema o invasión afecta un equilibrio que tarda años en recuperarse. Por eso, la protección del cerro requiere vigilancia institucional y hábitos responsables de quienes lo recorren.

Tuxtla necesita más ciudad verde

El debate sobre el Mactumactzá ocurre en una capital que enfrenta contaminación, pérdida de arroyos y expansión urbana. Defender este cerro implica reconocer que la ciudad necesita infraestructura verde, no solo calles y edificios. Parques, reservas, arroyos limpios y corredores biológicos ayudan a mejorar salud y calidad de vida.

La nota ambiental es también una invitación a mirar el entorno con más responsabilidad. Tuxtla no puede permitirse perder sus reservas naturales mientras aumentan las temperaturas y los riesgos por lluvias intensas. Cuidar el Cerro Mactumactzá es proteger un espacio de biodiversidad, pero también una parte esencial del futuro urbano de la capital chiapaneca.

La conservación también requiere información accesible. Muchas personas conocen el cerro como paisaje, pero no siempre identifican sus especies, rutas, amenazas o reglas de visita. Programas de educación ambiental, señalización y jornadas comunitarias pueden ayudar a convertir el aprecio ciudadano en acciones concretas de protección.

El turismo responsable puede ser otra oportunidad, siempre que no rompa el equilibrio del sitio. Senderos ordenados, control de residuos y acompañamiento de guías locales permitirían acercar a más personas al Mactumactzá sin convertirlo en un espacio degradado por la sobreexplotación. La ciudad necesita disfrutarlo, pero también dejarlo en mejores condiciones para las próximas generaciones.

Fuente: El Heraldo de Chiapas