30 de julio de 2026

Muere Manolo Solo, actor de El laberinto del fauno y ganador del Goya

Ciudad de México.- El actor español Manolo Solo murió a los 62 años, informó la Academia de Cine de España, noticia que generó una amplia reacción en el mundo cultural por la trayectoria de un intérprete reconocido en cine, teatro, televisión y doblaje. Su nombre quedó asociado a películas de gran alcance internacional y a una carrera construida con personajes secundarios de enorme presencia.

Una carrera marcada por el cine español

Solo obtuvo el Premio Goya a mejor actor de reparto en 2017 por su trabajo en Tarde para la ira, una de las actuaciones que consolidó su reconocimiento dentro de la industria. También había vuelto a figurar en la conversación reciente por su nominación en 2026 gracias a Una quinta portuguesa, muestra de que seguía activo y valorado por sus colegas.

Su filmografía incluyó participaciones en El laberinto del fauno, Biutiful, El buen patrón y otras producciones que lo llevaron a trabajar con directores de peso. Aunque muchas veces apareció en papeles de reparto, su capacidad para dar profundidad a personajes breves lo convirtió en una presencia familiar para varias generaciones de espectadores.

Teatro, televisión y voz

Antes y durante su consolidación en el cine, Manolo Solo mantuvo una relación constante con el teatro, ámbito en el que desarrolló buena parte de su oficio. También participó en series de televisión y trabajos de doblaje, entre ellos producciones animadas que ampliaron su contacto con públicos distintos al circuito cinematográfico tradicional.

La noticia de su muerte provocó mensajes de despedida de instituciones culturales y seguidores que destacaron su discreción, su versatilidad y el respeto que despertaba entre compañeros de profesión. La Academia de Cine comunicó el fallecimiento durante la mañana de este jueves y medios españoles reportaron que el velatorio se realizaría en Madrid.

Un actor de presencia silenciosa

Manolo Solo pertenecía a esa clase de intérpretes que rara vez necesitan ocupar el centro de la promoción para dejar huella en una película. Su trabajo se apoyaba en matices, silencios, ironía y una mirada capaz de sostener tensión dramática aun en escenas breves. Esa cualidad explica por qué su muerte fue sentida no solo como la pérdida de un rostro conocido, sino como la despedida de un actor de oficio sólido.

Para el público mexicano, su participación en El laberinto del fauno lo conectó con una de las películas más recordadas de Guillermo del Toro, aunque su carrera fue mucho más extensa que ese título. Su legado queda repartido entre escenarios, pantallas y voces que seguirán circulando en el cine español contemporáneo.

Fuentes: El Universal, EFE, 8Directo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *