Entradilla. La canícula de 2026 volvió a colocarse en la conversación pública este domingo, con reportes que llaman a matizar las alertas extremas y a mantener cuidados frente al calor, la humedad y las lluvias irregulares.
Tradicionalmente, la canícula se asocia con un periodo de aumento de temperatura y disminución temporal de lluvias durante el verano. Sin embargo, especialistas han señalado que su comportamiento puede variar por región y año, por lo que no siempre significa ausencia total de precipitaciones ni calor uniforme en todo el país.
Qué puede pasar este verano
La información disponible para este 2026 apunta a un escenario mixto: estados con días de calor intenso, zonas con lluvias aún presentes y cambios bruscos que pueden confundir a la población. En el sureste, incluido Chiapas, estas variaciones son especialmente importantes porque las familias conviven con humedad, tormentas vespertinas, crecidas repentinas y temperaturas elevadas.
El mayor riesgo cotidiano no siempre viene de un récord de temperatura, sino de la exposición prolongada. Trabajadores al aire libre, niñas, niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y quienes realizan actividad física en horarios de mayor radiación son los grupos que requieren más atención.
Entre las medidas básicas destacan beber agua con frecuencia, evitar bebidas alcohólicas en exceso, usar ropa ligera, buscar sombra, ventilar espacios y reducir esfuerzos físicos entre el mediodía y la tarde. También se recomienda revisar alimentos, ya que el calor acelera su descomposición y puede aumentar problemas gastrointestinales.
Lluvias y prevención en Chiapas
En Chiapas, la canícula no debe interpretarse como permiso para bajar la guardia frente a lluvias. Las autoridades de protección civil suelen insistir en evitar cruzar ríos, arroyos o calles inundadas, limpiar desagües y atender avisos meteorológicos locales. Una tarde de lluvia intensa puede generar encharcamientos, deslaves o afectaciones en caminos rurales.
La clave está en combinar dos tipos de cuidado: protegerse del calor y mantenerse atento a tormentas. Tener agua segura en casa, identificar rutas de salida, cargar teléfonos y revisar techos o láminas puede marcar diferencia durante la temporada.
La canícula no debe verse como alarma automática ni como mito sin importancia. Es un periodo que exige información local, hábitos prudentes y atención a señales del cuerpo como mareo, sed intensa, piel caliente, dolor de cabeza o cansancio extremo. Ante esos síntomas, lo más seguro es detener actividades, hidratarse y buscar atención médica si no hay mejoría.
Fuentes: La Silla Rota, Servicio Meteorológico Nacional.








