3 de junio de 2026

Reforma contra abandono de adultos mayores sigue pendiente en Chiapas

La reforma que busca castigar el abandono de adultos mayores, personas con discapacidad y personas enfermas continúa pendiente en Chiapas, pese a que la iniciativa plantea sanciones de hasta siete años de prisión para quienes incumplan responsabilidades básicas de cuidado. El tema volvió a colocarse en la agenda pública este 3 de junio por su relevancia social y jurídica.

Una deuda legislativa sensible

El abandono familiar no siempre se observa como delito, pero puede convertirse en una forma grave de violencia. Cuando una persona mayor, enferma o con discapacidad queda sin alimento, medicamentos, acompañamiento o atención médica, su salud y su dignidad se ponen en riesgo. Por eso, la iniciativa busca cerrar vacíos legales y establecer consecuencias más claras.

La discusión importa especialmente en Chiapas, donde muchas familias enfrentan precariedad económica, migración, servicios de salud limitados y comunidades alejadas. En esos contextos, el cuidado suele recaer en familiares sin apoyos suficientes. Sin embargo, la falta de recursos no puede justificar abandono deliberado o indiferencia ante necesidades básicas.

Protección sin criminalizar la pobreza

El reto de la reforma será distinguir entre abandono intencional y situaciones de vulnerabilidad compartida. Castigar sin crear redes de apoyo puede ser insuficiente. El Estado necesita mecanismos de denuncia, atención psicológica, asistencia social, refugios temporales, servicios médicos y acompañamiento legal para que la ley no se quede solo en el papel.

También se requiere coordinación entre DIF, fiscalías, municipios, centros de salud y autoridades comunitarias. Muchas víctimas no pueden denunciar por sí mismas, ya sea por dependencia física, miedo, aislamiento o desconocimiento de sus derechos. Sin detección temprana, los casos llegan cuando el daño ya es severo.

Por qué debe avanzar

El envejecimiento de la población obliga a actualizar políticas públicas. Cada vez más hogares tendrán adultos mayores que necesitarán cuidados continuos. Si no existen reglas claras y apoyos institucionales, el problema crecerá en silencio dentro de las viviendas.

La iniciativa pendiente representa una oportunidad para reconocer que el cuidado no es un asunto privado sin consecuencias públicas. Abandonar a una persona vulnerable puede afectar salud, patrimonio, seguridad y vida comunitaria.

El Congreso local tiene margen para mejorar el dictamen, escuchar especialistas y construir una norma aplicable. Lo importante es que la protección no siga congelada mientras los casos avanzan sin respuesta.

La discusión debe convertirse en política preventiva: detectar riesgos, apoyar a cuidadores responsables y sancionar a quienes abandonen deliberadamente a quienes dependen de ellos. Ese equilibrio marcará la utilidad real de la reforma.

También hace falta una campaña de información pública. Muchas personas no saben dónde denunciar abandono, qué documentos reunir o qué autoridad debe intervenir cuando una persona vulnerable está en riesgo. Sin orientación clara, los casos quedan atrapados entre vecinos, familiares y oficinas que se pasan la responsabilidad. Una reforma efectiva debe incluir rutas de atención visibles y respuesta rápida.

Fuente: El Heraldo de Chiapas.